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Soy Dale. Escribo, hablo, viajo y ayudo a la gente a aprender de la vida. Lidero UnCollege, movimiento para elevar el potencial humano. Si estás insatisfecho con la escuela y quieres cambiar el mundo, me encantará ayudarte a que te unas a la revolución del aprendizaje. Tal el reto que lanza Dale Stephens, joven norteamericano de apenas 19 años, desde su sitio web dirigido a quienes quieran educarse sin asistir a la universidad. En efecto, la misión de UnCollege es la de colaborar con los más jóvenes –principalmente los millennials que nacieron entre 1980 y 1992– a diseñar su propia formación. Ellos, que desde el principio vivieron el proceso de internet, que al día de hoy adhieren a movimientos contraculturales y viven conectados a un celular, constituyen la llamada generación Y, curiosa, informada, que sabe lo que quiere y pelea por hacerse valer. Como digno representante, este chico Stephens ya recorre centros educativos y canales de televisión, invitado como experto en la materia, para hablar sobre el futuro, el talento y la renovación. Nada que sorprenda a estas alturas, luego de ver cómo lo hizo también Mark Zuckerberg a la misma edad, cuando en 2004 fundó Facebook y a partir de ahí se convirtió en el veinteañero de mayor fortuna. Sólo anoto un detalle: tanto uno como otro consideran innecesario culminar una carrera. ¿Tendrán razón? Se trata de un pensamiento generalizado que va tomando las cabezas y que viene a cuento justo cuando se pone en cuestionamiento el nivel de enseñanza en países de peso como Estados Unidos, donde la recesión económica no sólo ha afectado los valores y las dimensiones de los ahorros, sino que además se ha perdido la confianza en las ventajas que puede deparar un título de la facultad: un lugar en el que nada se aprende que no esté al alcance de quien quiera, ya. Así las cosas, y pese a las discusiones que despierta el tema, en nuestro país todavía domina en la memoria colectiva la importancia de recibirse como garantía de ascenso social. De hecho, así lo confirma Danilo Veiga, catedrático de sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar, al decir al suplemento Economía & Mercado que “el fortalecimiento de la clase media alta en los últimos años se explica, entre otras razones, por el ingreso a nuevos tipos de ocupaciones de un contingente considerable de jóvenes con educación superior y que estos nuevos profesionales no sólo tienen salarios más altos al del promedio de la población, sino que además traen consigo otras pautas de consumo”. ¿Pero a qué porcentaje de la población estudiantil representan? Porque el nivel de educación es una variable compleja, pero de mucha importancia para la movilidad social. Un tema que según sus palabras ha cobrado relevancia en Uruguay a partir de las pruebas de evaluación, donde se observa que los niveles de conocimiento adquiridos por los estudiantes de los liceos privados y barrios de clase media alta, superan notoriamente a sus pares de los institutos públicos, salvo contadas excepciones. Hoy PAULA se abre a los jóvenes y deja que un aire fresco impregne sus páginas. Sabe que transitan por caminos de incertidumbre, y también de esperanza. El objetivo es alcanzar la meta, y para eso deben aceptar las pautas. ¿Están pensadas para ellos? En el mundo soplan vientos de cambio. O los proponen las instituciones, o ellos se harán cargo. La spanishrevolution lo puso en claro: los jóvenes españoles salieron a la calle y súbitamente, los partidos políticos quedaron viejos, muy viejos

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